Fechas de inscripción: Del 3 de agosto al 4 de septiembre de 2026.
Inducción al Programa Semilleros: Viernes 4 de septiembre de 2026. Todo estudiante admitido debe asistir a la inducción.
Fechas inicio y cierre del curso:
GRUPO 1: Martes. Horario de 2:00 p.m a 4:00 p.m.
GRUPO 2: Jueves. Horario de 10:00 a.m. a 12:00 m.
GRUPO 3: Viernes 10:00 a.m. a 12:00 m. Sincrónico por Teams.
Cualquier interrogante, pueden ir la oficina de Investigación, Innovación y Extensión, ubicada en el 1er. piso del bloque K. o escribir al correo .
De acuerdo al Proceso de Vinculación a los Semilleros de Investigación, dentro del proceso de selección de estudiantes para su participación en el Programa se les evalúan los siguientes aspectos:
• Promedio académico acumulado: igual o superior a 3.8.
• Cursar entre primer y séptimo semestre (Para los programas que tienen ocho (8) semestres, se admitirán a partir de primer semestre).
• Cursar entre segundo y octavo semestre (Para los programas que tienen nueve (9) semestres, se admitirán a partir de segundo semestre).
• Cursar entre segundo y noveno semestre (Para los programas que tienen diez (10) semestres, se admitirán a partir de segundo semestre).
Nota: Los estudiantes que tengan entre 3.5 y 3.7 de promedio académico, podrán inscribirse entregando una carta de compromiso en donde manifiesten su compromiso de mejorar su promedio académico, la cual debe tener el aval de un docente del respectivo programa. DESCARGAR MODELO CARTA.
FECHA DE NOTIFICACIÓN
*****
• En la semana siguiente al cierre de las inscripciones se darán a conocer los resultados de los admitidos. Toda comunicación se deberá realizar a través del correo institucional.
• Al correo se les enviará notificación de si son o no aceptados al programa y si deben enviar la carta de compromiso por no contar con el promedio académico. DESCARGAR MODELO CARTA.
• Se les enviará, de igual manera a su correo, los códigos de ingreso a los grupos de microsoft teams a través de los cuales se realizarán las actividades del Programa y el cronograma de cada módulo.
• Asistir a la totalidad de las capacitaciones, de no poder asistir notificar con antelación las razones. Sólo se consideran razones para no asistir: Enfermedad, Examen el mismo día del curso. Entregar evidencia.
•Entregar los trabajos que se le soliciten en cada módulo.
• Participar activamente en las clases y hacer entrega oportuna de las actividades de formación asignadas en cada módulo.
• Participar en las actividades de divulgación de resultados parciales o totales de investigación de semilleros.
• Sustentar el proyecto final solicitado para aprobar el curso.
• Este semestre se evaluarán las actividades y se valorarán los compromisos para la aprobación o no del curso.
RECOMENDACIÓN: Tener una idea de investigación previa al inicio el curso del programa institucional de semilleros avalada por algún docente del programa académico que se cursa, para facilitar el proceso de formulación del proyecto de investigación que se debe realizar.
Como respuesta a la incansable búsqueda de la excelencia, la Universidad Autónoma del Caribe está asentada en tres grandes pilares; el primero es la docencia, el segundo es la investigación y el tercero la extensión. El último se refiere a que la institución no solo trabaja para sus comunidades internas, si no que busca proyectarse a la sociedad, a favor de sus necesidades.
Atendiendo a lo anterior, y a través del desarrollo de apuestas metodológicas alternativas, el Grupo Regional de Memoria Histórica de la Universidad Autónoma del Caribe (GRMH-UAC), decidió realizar un proceso de acompañamiento, en el 2015, a la comunidad de La Bonga, Bolivar, desplazada en el 2001 por el conflicto armado. Dichas propuestas alternativas, fueron coelaboradas con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y gestores de memoria de la propia comunidad.
“A través de este trabajo nosotros buscamos, principalmente, dignificar a la víctimas, es decir, repararlas”, explicó David Luqueta, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y participe del GRMH-UAC. Para esto, se valieron de los objetos contidiados de la comunidad, como un elemento en común, que formara entre cada uno una memoria colectiva.
Dentro del informe, publicado en el libro ‘Lugares, Recorridos y Sentidos de la Memoria Histórica: Acercamientos metodológicos’, hacen énfasis en que “los objetos de memoria se convierten, a lo largo de este proceso de coelaboración, en dispositivos de cohesión social y construcción de un futuro en común”
La investigación, adelantada por los académicos de la institución David Luqueta Cediel, Claudia Beltrán Romero y Martha Romero Moreno, fue reconocida por el CNMH como “un caso emblemático que se circunscribe en un proceso de construcción de memoria” y desde esa definición, pocuraron reconstruir lo eventos vividos por la población, especialmente al momento del desplazamiento.

Al ser el CNMH una entidad gubernamental tiene la obligación de aportar evidencias de los proyectos que allí se realizan, para que el Estado pueda garantizar la reparación de las víctimas, ya sea de manera económica o simbólica. Fue de esta manera que los bongueros pudieron reclamar su redecho a ser reparados.
“Al acercanos a la comunidad nos dimos cuenta que eran personas que tenían casi 15 años de desplazados y que todavía no habían sido reparados por el Estado, al ser víctimas de los paramilitares; fue ahí donde vimos la oportunidad de trabajar”, revela la docente investigativa Claudia Beltrán Romero.
Esta experiencia ha hecho que los docentes incorporen esta modalidad de investigación en su cátedra, permitiendo a los estudiantes desarrollar nuevas habilidades académicas.
La comunidad de La Bonga, Bolívar.
La vereda La Bonga hace parte del corregimiento de San Basilio de Palenque, en el municipio de Mahates, Bolívar. Geográficamente, se encuentra en una zona que conecta con Mampujan, Las Brisas, San Cayetano y San Basilio de Palenque; gracias al cruce de caminos que en ella se encuentran, la vereda se convirtió en territorio clave para la movilización de mercancías ilegales, así como el tránsito de organizaciones armadas.
Para el año 2000, un grupo de paramilitares obligaron a la comunidad de Mampuján, vecina de La Bonga, a abondonar sus tierras y masacraron a 11 de sus habitantes.

Enl 2001, otro grupo, perteneciente también al bloque Caribe, llegó a La Bonga repartiendo panfletos amenazantes contra la población, exigiendo su salida y dando como plazo 48 horas. Al día siguiente, el total de las familias se desplazó dejando atrás sus fincas. El grupo se dividió en dos: 65 de las familias se dirigiendo hasta el corregimiento de San Basilio de Palenque, a 12 km de la vereda y un segundo grupo, de 38 familias, se desplazó al corregimiento de San Pablo a 11km.
“La comunidad de La Bonga fue desplazada de su territorio acusada por los paramilitares de ser auxiliadora de la guerrilla”, revelan los académicos a través de uno de los informes del proyecto. A pesar de su desplazamiento, las tierras no fueron ocupadas por otra población, por lo que muchos de los bongueros van, desde Palenque, a sus cultivos en La Bonga y regresan.
Los habitantes de la vereda se consideraban como personas alegres, activas y muy hogareñas, ahora “esa generación de hombres y mujeres fuertes que salió de La Bonga está envejecida, enferma y cansada de luchar por sus derechos”, comentan los integrantes de la población, según el informe.
Desde el momento del éxodo, los bongueros reclamaron ayuda humanitaria, reparación del daño causado y garantías para el retorno, como está estipulado en la Consitución Política Colombiana, pero fue hace cinco años que reconocieron legalmente como ‘zona de desplazamiento’ al territorio de la vereda.

“Desde el primer acercamiento, ellos siempre se mostraron interesados en hacer todo el proceso de memoria, de contar lo que pasó. Ya ellos habían participado de otros proyectos, con otras organizaciones, pero nunca lo terminaban”, comentó Claudia.
Dentro del informe exponen que consideran el ser bonguero como “una expresión de resistencia, porque a pesar de no tener ya un lugar habitado, ellos se siguen sintiendo parte de esa relación entre comunidad y territorio que se sintetiza en la noción de vereda” y agregan además que “se ofenden cuando se les llama palenqueros, no por denigrar de ser afros, si no por no dejar de existir como parte del territorio al que añoran todos los días, que lloran y que luchan por regresar: su vereda, La Bonga”. MMC